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Los platos que se pueden elaborar con la bacaladilla son numerosos y muy similares a los que se preparan con el bacalao.
Con ella se puede cocinar recetas como la bacaladilla en salsa verde, tortillas y revueltos, etc., o bien, dado que su carne se deshace con facilidad, cocinarla al vapor junto con un buquet de hierbas aromáticas o en papillote es un acierto.
Asimismo hay platos muy sabrosos, como la bacaladilla cocinada junto con patatas y verduras rehogadas, bacaladilla escalfada, frita o salteada, siendo un ingrediente base de muchas preparaciones marineras.
Bacaladilla al vapor de eneldo: colocar en el fondo del recipiente o cocedero de vapor el eneldo y sobre él los filetes de bacaladilla. Espolvorear con sal y pimienta blanca, tapar y cocer de 10 a 12 minutos según el grosor de los filetes. Acompañar de una salsa de eneldo: fundir mantequilla en una cacerola, añadir hojas de eneldo, cebollino picado y mezclar.
Bacaladilla en papillote: disponer sobre la bandeja del horno un papel que resista la cocción. Colocar la verdura que más guste cortada en trozos homogéneos. Sobre el lecho de verduras disponer los filetes de bacaladilla, aderezar con un chorrito de aceite, cerrar bien las papillotes y asar.
Bacaladilla escalfada: colocar agua o un caldo corto en un recipiente con sal y vinagre o zumo de limón, junto con hierbas aromáticas y hortalizas como cebolla o zanahoria. Introducir los filetes enteros o en trozos en el caldo corto frío y llevar a ebullición. De este modo, no hay riesgo de que la carne del pescado se fragmente por el efecto de un calor o agitación excesivos.

Limpiar los lirios, lavarlos, secarlos y sazonarlos.
Pasar el pescado por harina, sacudir el exceso de harina y freírlos en una sartén con abundante aceite caliente.
Escurrir los lirios y colocarlos en la fuente de servir, reservándolos al calor.
Preparar la salsa:
Machacar en el mortero, con parte de la mantequilla, las anchoas en aceite. Incorporar el resto de la mantequilla y poner los ingredientes en un cazo pequeño para calentar al baño María.
Cuando la mantequilla esté fundida, pero sin hervir, añadir el zumo de limón y el perejil muy picado.
Servir la salsa caliente en un recipiente aparte.

Pelar y cortar las patatas en rodajas gruesas. Cocerlas con sal, escurrirlas y embadurnarlas con aceite y pimentón.
Reservarlas.
Enrollar los filetes de bacaladilla con las colas de langostino en su interior.
Colocar en un plato con un poco de sal y unas gotas de aceite. Tapar con la tapa del microondas. Cocinar 1 minuto a máxima potencia y dejar reposar otro minuto fuera, pero tapado.
Cocer los guisantes con una pizca de sal 2 minutos, escurrir y triturar en la batidora con un poco del agua de cocción y 4 cucharadas de aceite de oliva. Poner a punto de sal.
Para montar el plato, colocar sobre las rodajas de patatas los rollitos de bacaladilla con langostinos y decorar con la crema de guisantes, jugando a que parezcan cordones.

Limpiar los lirios, quitarles la cabeza, las tripas y la espina central.
Salar y enharinar el pescado al gusto.
Batir los huevos y rebozar el pescado.
En una sartén con el aceite caliente, freír el pescado por ambos lados hasta dorarlo.
Servir en una fuente adornado con unos gajos de limón.
La bacaladilla recibe este nombre debido a que su aspecto es similar al que podría tener un bacalao pequeño.
Es importante no confundir a la bacaladilla con una variedad de palometa que también se conoce con el nombre de lirio.
La bacaladilla es un pescado muy perecedero, por lo que es importante consumirlo lo antes posible tras su compra y mantenerlo en el frigorífico hasta el momento de su consumo o congelarlo una vez limpio de escamas y vísceras.
La bacaladilla posee una carne frágil, por lo que es importante manipularla y cocinarla con cuidado.
Gracias a su suave textura y a lo fácil que se desmiga, las croquetas, las albóndigas o los flanes de pescado suponen un buen modo de aprovechar este pescado.
No obstante, si se cocina con cuidado y se manipula lo menos posible, se pueden obtener otros exquisitos platos; bacaladilla frita, al vapor, en papillote o al horno.
Su sabor es suave, por lo que se puede realzar acompañándola de guarniciones vegetales (pimientos, champiñones y setas, pisto, patatas...), salsas vegetales, como una crema de guisantes, o una salsa de tomate.
Muchos de los libros de cocina sugieren preparar la bacaladilla del mismo modo que el bacalao o la pescadilla, pero hay que tener en cuenta que su carne es más frágil.
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