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En un recorrido por la gastronomía española encontramos platos muy típicos realizados con este pescado. Entre ellos se encuentra la famosa trucha a la navarra, así como muchos otros platos entre los que se destacan las truchas a la sidra asturiana, la trucha a la catalana o a la aragonesa.
- Trucha con jamón: Consiste en introducir una buena loncha de jamón en el interior del vientre de la trucha, enharinarla y freírla. Una receta sencilla a la par que sabrosa.
- Trucha a la sidra asturiana: La trucha se corta en trozos y se cocina con mantequilla, manzana y calabacín. A continuación se añade la sidra y la nata para dar consistencia a la salsa. A la hora de servir, se espolvorea el plato con cebollino.
- Trucha a la catalana: La trucha se cuece junto a diferentes ingredientes como vino blanco, almendras, harina y pimentón
- Trucha a la aragonesa: La trucha se cuece con pequeños trozos de limón, laurel, pimienta, cebolla y vino blanco, por lo que adquiere un sabor intenso y muy peculiar.
La trucha también forma parte de algunas recetas de la gastronomía tradicional de diferentes países. Por ejemplo, en Francia es típico acompañar a las truchas con una salsa de almendras. En Israel, la trucha se cocina junto a vino blanco y diferentes verduras como cebolla y zanahoria, mientras que en México es común preparar este pescado relleno con cebolla, maíz, chile y laurel.

Poner papel de aluminio en el fondo de la cazuela , y sobre él 2 cucharadas de té. Sobre éste colocar 2 varitas de avellano y otras 4 cruzadas en forma de enjaretado. Sobre esta celosía, poner los lomos de trucha, apoyados sobre la piel y poner a fuego fuerte. Vigilar los pasos del humo: primero saldrá blanco que debe despreciarse, luego empezará a oler ya a especias. No dejar que salga humo negro. Bajar el fuego y apagarlo . Acompañar estos lomos con verduritas al vapor.
Se puede acompañar de salsa agria. Cortar el pepino y la cebolla en láminas muy finas y cubrirlas con sal media hora. Sacudir y lavar con vinagre. Poner el yogur, la nata, el limón, una pizca de sal, la pimienta y el eneldo en un recipiente grande. Batir en frío con varillas hasta que quede cremoso. Añadir la cebolla, el pepino y remover.

Destripar las truchas y lavarlas por dentro y por fuera, secarlas, salpimentarlas por dentro y fuera y enharinarlas.
Calentar el aceite en una sartén grande y freír las truchas 5 minutos por cada lado, hasta que tomen un color dorado. Colocarlas en una fuente llana calentada con anterioridad.
En el aceite de la fritura de las truchas, freír los plátanos pelados y abiertos por la mitad durante 5 minutos.
Adornar cada trucha con medio plátano.
Rociar por encima con un poco de tomate natural triturado y rehogado.
Espolvorear con perejil picado y regar el conjunto con mantequilla líquida dorada.
Servir enseguida.

Quitar con sumo cuidado las espinas a las truchas.
En cuatro laminas grandes de papel de aluminio (u otro resistente al calor), colocar para cada persona los filetes de trucha sin espinas, patatas cortadas en rodajas finas, tomate troceado, trozos de bacon ahumado y un chorrito de aceite y de sal.
Cerrar el papel como si fuesen paquetes e intr.oducirlos en el horno precalentado a 200ºC durante unos 10 minutos.
Sacar del horno y servir los paquetes ligeramente abiertos.
A la trucha se la denomina en ocasiones el camaleón de los peces. Esto se debe a su facilidad para el mimetismo. Su tonalidad varía en función de la estación del año, la luz del sol, la edad e incluso del estado de ánimo. Cuando la trucha se siente en peligro, su coloración cambia de forma repentina.
Si se consume fresca, la trucha admite múltiples preparaciones, con la ventaja añadida de que se pueden retirar con facilidad las espinas.
En la cocina, cuando se lava la trucha, hay que tener cuidado de no mojarla demasiado para que no quede acuosa. Se le quitan las agallas y se suele dejar la cabeza. Las más grandes son más adecuadas para la cocción al horno. Para ello se abre la trucha de par en par, se apoya en la bandeja de horno sobre la piel y se espolvorea con ajos, perejil, limón y aceite. Queda muy sabrosa asada al horno junto a unas patatas panaderas o pimientos y cebolla pochados. Si se quiere conseguir una presentación más original se puede asar la trucha en papillote y así acompañarla de verduras cocinadas de la misma forma. Puede prepararse una trucha a la parrilla acompañada de salsa vinagreta, a la plancha junto con cebolla o una salsa de ajo. Por su condición de pescado semigraso, admite muy bien todo tipo de preparaciones suaves y sencillas sin resultar grasienta en exceso.
Si la trucha se prepara frita, se consigue un toque de sabor único si se espolvorea con una mezcla de especias (perejil, perifollo, estragón, eneldo, albahaca, laurel…) o si se acompaña con una salsa suave de tomate o con un poco de mostaza aligerada. Asimismo, se puede rellenar de jamón o champiñones para aportar un sabor particular.
Por lo general, la trucha resulta fácil de digerir y de bajo valor calórico, motivo por el que su consumo se considera adecuado en regímenes con poca grasa y dietas de adelgazamiento. Sus filetes son fáciles de masticar y tragar, lo que la convierte en un alimento recomendable en personas con dificultades en la masticación o con poco apetito; niños, personas mayores y con salud delicada.
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